Cómo conocimos a Camila
Conocimos a Camila por casualidad, a través de amigos en común. Nos costó encontrar el día para vernos —nunca teníamos tiempo y, de tanto posponerlo, casi nos daba pereza—. Pero cuando nos vimos fue conexión al instante. Nos abrió las puertas de su encantador hotel en el Valle del Cocora, que fue la finca donde su familia pasaba los veranos de pequeños: un lugar mágico, con mucha historia, privilegiado entre las montañas y el valle. Nos habló de su familia, de sus fincas y de cómo se conocieron sus padres, muy comprometidos con el desarrollo y la innovación del café, trabajando entre el SENA (centro de investigación) y la FNC (Federación Nacional de Cafeteros). Camila está cogiendo el relevo generacional, y haberla conocido ha supuesto para ambos un gran reto: llevar su café a tierras extranjeras. Estamos muy contentos de haber formado equipo juntos.
Sobre la finca

Se habla mucho de procesos e innovación, a veces solo para impresionar, y muchas veces la gente no entiende esos conceptos. En el mundo se cultivan alimentos en todas partes y de forma abundante; lo importante son las prácticas: el porqué y el cómo se hace, de manera profesional, consciente y coherente. El conocimiento de los padres de Camila ha permitido que el negocio prospere: fincas bien organizadas y con un profundo dominio de la técnica. En la finca trabajan más de ocho variedades y están introduciendo algunas exóticas, como Sudan Rume o Geisha. En las fotos se aprecian matas de café enanas, una variedad muy exótica que ofrece gran eficiencia de recursos: al ser más pequeña necesita menos espacio y materia orgánica para subsistir, y permite una mayor población por hectárea.
Sobre el café

El Geisha es considerado una variedad exótica y delicada. Su perfil siempre es único: como una flor, es muy efímero y hay que cultivarlo y prepararlo bien. Es volátil, y por eso suele ser de las variedades más caras. Aquí sí influye el tamaño del grano: los más grandes concentran mayor intensidad sensorial, lo que la encarece aún más. El Geisha de Camila no es una excepción: tiene un perfil típico de Geisha, floral y a jazmín, muy fresco.